En Córdoba se toma casi como un ritual en cuanto llega el calor, pero el salmorejo tiene bastante más que ofrecer que frescor. Su combinación de ingredientes sencillos y naturales —tomate, pan, aceite de oliva virgen extra y ajo— lo convierte en uno de esos platos tradicionales que resultan tan sabrosos como interesantes desde el punto de vista nutricional.
Esta crema fría, típica de la gastronomía cordobesa, forma parte de la dieta mediterránea y puede ser una opción apetecible durante los meses más cálidos. Sus propiedades dependen, en buena medida, de la calidad y de la proporción de sus ingredientes, especialmente del tomate y del aceite de oliva virgen extra.