Insomnio en verano: por qué no puedes dormir con calor y qué puedes hacer

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Insomnio en verano: por qué no puedes dormir con calor y qué puedes hacer

Son las cuatro de la mañana, hace un calor insoportable y, por más vueltas que das en la cama, el sueño no llega. Si esta situación te resulta familiar… no eres la única persona a la que le ocurre. Durante los meses de verano es habitual que descansar bien se vuelva más complicado. El calor nocturno, los días más largos o los cambios en las rutinas pueden alterar el sueño y hacer que te despiertes varias veces o que tardes mucho más en conciliarlo.

La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, se trata de un problema puntual. Con algunos cambios en los hábitos diarios y, cuando sea necesario, el apoyo de determinados complementos alimenticios y plantas de uso tradicional, es posible recuperar poco a poco un descanso de calidad.

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¿Por qué el calor y el verano dificultan el sueño?

Dormir no depende únicamente de estar cansados. Para que el organismo pueda iniciar el descanso necesita reducir ligeramente su temperatura corporal. Cuando la habitación permanece por encima de los 24 o 25 ºC, este proceso se dificulta y conciliar el sueño resulta mucho más complicado. Además, el calor favorece los despertares nocturnos y hace que el sueño sea más superficial.

A esto se suma otro factor importante: la luz solar. En verano los días son más largos y anochece más tarde, lo que retrasa la producción natural de melatonina, la hormona que ayuda a regular el ritmo circadiano e indica al organismo que ha llegado el momento de dormir. Como consecuencia, es frecuente que aparezca sueño más tarde de lo habitual.

Las vacaciones también tienen mucho que ver. Cenar más tarde, acostarse a distintas horas, hacer siestas largas o pasar más tiempo en reuniones sociales puede alterar fácilmente las rutinas de sueño. Y si añadimos el ruido de las terrazas, los mosquitos o un mayor consumo de alcohol y bebidas estimulantes, el resultado es una combinación perfecta para que aparezca el conocido insomnio de verano.

Consejos para dormir mejor en verano

Consejo 01
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Mantén la habitación lo más fresca posible

Uno de los cambios más eficaces consiste en cuidar la temperatura del dormitorio. Siempre que el exterior esté más fresco que el interior, conviene ventilar la habitación al caer la tarde o a primera hora de la mañana. Durante las horas de más calor, mantener las persianas y las cortinas cerradas ayudará a evitar que la estancia acumule temperatura.

La temperatura ideal para dormir se sitúa entre los 18 y los 22 ºC. Si el calor es intenso, un ventilador o el aire acondicionado pueden ser de gran ayuda, siempre que se utilicen de forma moderada y sin dirigir el aire directamente hacia el cuerpo. Tampoco es recomendable enfriar la habitación en exceso, ya que una temperatura demasiado baja puede provocar molestias musculares e interrumpir el descanso.

Consejo 02
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Elige tejidos ligeros y transpirables

La ropa de cama también influye más de lo que parece. Durante el verano es preferible utilizar sábanas de algodón o lino, ya que favorecen la transpiración y ayudan a disipar el calor. También es buena idea sustituir los edredones por una sábana ligera y elegir un pijama fino o prescindir de él si resulta más cómodo.

Si alguna noche el calor es especially intenso, existe un recurso conocido como el "método egipcio", que consiste en humedecer ligeramente una sábana con agua fría antes de acostarse. Aunque no deja de ser una solución puntual, puede proporcionar una agradable sensación de frescor.

Consejo 03
coffee

Cuida la alimentación antes de acostarte

La alimentación y el sueño mantienen una relación mucho más estrecha de lo que solemos pensar. Las cenas copiosas o muy grasas obligan al organismo a realizar una digestión más intensa, lo que incrementa la temperatura corporal y puede dificultar el descanso. Lo más recomendable es optar por platos ligeros y fáciles de digerir.

También conviene limitar el consumo de alcohol. Aunque muchas personas sienten que les ayuda a dormirse antes, lo cierto es que suele fragmentar el sueño durante la segunda mitad de la noche y empeora la calidad del descanso. Del mismo modo, es aconsejable evitar el café y el té a partir de media tarde.

Mantener una buena hidratación durante todo el día también puede marcar la diferencia, aunque es preferible no beber grandes cantidades de líquido justo antes de acostarse para evitar despertares nocturnos. Una cena equilibrada que incluya alimentos ricos en triptófano, como el huevo, el pavo, el plátano o los lácteos, puede favorecer la producción natural de melatonina dentro de una alimentación variada y equilibrada.

Consejo 04
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No abandones por completo tus horarios

Las vacaciones invitan a flexibilizar las rutinas, pero el organismo agradece cierta regularidad. Intentar acostarse y levantarse a una hora similar cada día ayuda a mantener estable el ritmo circadiano y facilita que el sueño aparezca cuando corresponde.

Las siestas también merecen atención. Si son demasiado largas o se hacen a última hora de la tarde, pueden dificultar el descanso nocturno. Lo ideal es que duren entre 20 y 30 minutos y que finalicen antes de las cuatro de la tarde.

Otro hábito recomendable es reducir la exposición a las pantallas durante las dos horas previas a dormir. La luz azul emitida por móviles, ordenadores o televisores puede interferir con la producción de melatonina. En su lugar, conviene crear un ambiente relajado con una iluminación cálida y de baja intensidad.

Consejo 05
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Prepara el cuerpo para descansar

Los pequeños rituales antes de dormir también pueden ayudarte a desconectar. Una ducha tibia o ligeramente fresca favorece la sensación de confort y ayuda a reducir la temperatura corporal. Si el ruido exterior dificulta el descanso, los tapones o el ruido blanco pueden ser buenos aliados. Asimismo, mantener la habitación lo más oscura posible mediante persianas, cortinas opacas o un antifaz resulta especialmente útil durante los amaneceres tempranos del verano.

Por último, si practicas deporte, procura terminar el ejercicio intenso al menos dos o tres horas antes de acostarte. De este modo, el organismo tendrá tiempo para recuperar una temperatura adecuada antes de iniciar el sueño.

Remedios naturales para el insomnio de verano

Cuando el insomnio está relacionado con el calor, los cambios de rutina o las noches más largas, algunos remedios naturales pueden formar parte de una buena higiene del sueño. Eso sí, siempre deben entenderse como un apoyo a unos hábitos saludables y no como una solución por sí solos.

Infusiones relajantes

Muchas personas encuentran en las infusiones un momento perfecto para bajar el ritmo al final del día. Más allá de la propia bebida caliente, preparar una infusión y dedicar unos minutos a relajarse puede convertirse en una rutina que ayude al organismo a identificar que llega el momento de descansar.

Entre las plantas más utilizadas tradicionalmente para favorecer la relajación se encuentran la tila, la melissa o melisa, la pasiflora y la valeriana. Todas ellas se emplean desde hace años dentro de las rutinas de descanso. En el caso de la valeriana, además, algunos estudios han observado que podría contribuir a reducir el tiempo necesario para conciliar el sueño en determinadas personas, aunque los resultados son variables y dependen de cada caso.

Melatonina exógena

Cuando el principal problema es que el sueño aparece mucho más tarde de lo habitual, como suele ocurrir en verano por la mayor exposición a la luz solar, la melatonina puede ser una opción interesante.

La melatonina es una hormona que el organismo produce de forma natural al anochecer y que también está disponible como complemento alimenticio. Su función no es provocar sedación, sino indicar al cuerpo que ha llegado el momento de dormir. De hecho, la melatonina contribuye a disminuir el tiempo necesario para conciliar el sueño cuando se consume al menos 1 mg poco antes de acostarse.

Antes de empezar a tomarla, especialmente si se sigue algún tratamiento farmacológico o existe alguna condición de salud, es recomendable consultar con un médico o farmacéutico.

¿Cuándo consultar con un profesional?

Aunque el insomnio de verano suele ser pasajero, conviene buscar asesoramiento profesional cuando las dificultades para dormir se prolongan más de tres semanas, afectan claramente al rendimiento diario o aparecen sin relación con el calor o los cambios de rutina habituales. También es recomendable consultar si el insomnio se acompaña de ansiedad intensa, síntomas depresivos u otras molestias que interfieran con la vida cotidiana.

Si, pese a mantener una buena higiene del sueño y utilizar apoyos naturales cuando corresponda, no notas ninguna mejoría, un profesional podrá valorar la situación y determinar cuál es el abordaje más adecuado. El insomnio situacional propio del verano no debe confundirse con el insomnio crónico, que requiere una evaluación específica.

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En Herbolario Navarro sabemos que cada persona descansa de una manera diferente. Por eso ponemos a tu disposición una amplia selección de infusiones relajantes, plantas de uso tradicional como la valeriana, la pasiflora, la tila o la melisa, así como complementos alimenticios con melatonina y fórmulas combinadas para el descanso.

Si disfrutas de un momento de calma antes de acostarte, las infusiones pueden convertirse en un agradable ritual nocturno. Si prefieres formatos más cómodos para el día a día, también encontrarás cápsulas y comprimidos adaptados a distintas necesidades. Y cuando la dificultad para dormir está relacionada con el retraso del ritmo circadiano propio del verano, la melatonina puede ser un apoyo interesante siempre que se utilice siguiendo las recomendaciones de uso.

En Herbolario Navarro encontrarás una cuidada selección de plantas, infusiones y complementos alimenticios para acompañarte durante las noches más calurosas del año y ayudarte a crear una rutina de descanso más saludable.

Preguntas frecuentes sobre el insomnio en verano

Porque coinciden varios factores. El calor dificulta que el organismo reduzca su temperatura corporal, los días más largos retrasan la producción natural de melatonina y las vacaciones suelen alterar los horarios habituales de sueño.

Lo más recomendable es mantener el dormitorio entre 18 y 22 ºC. A partir de los 24 o 25 ºC la calidad del sueño suele empezar a deteriorarse.

Puede ser una buena opción cuando el problema principal es la dificultad para conciliar el sueño debido al retraso del ritmo circadiano provocado por la mayor exposición a la luz. La melatonina contribuye a disminuir el tiempo necesario para conciliar el sueño cuando se consume al menos 1 mg antes de acostarse. Si tienes dudas sobre su uso, consulta con un profesional sanitario.

Las infusiones de tila, melissa, pasiflora o valeriana se utilizan tradicionalmente para favorecer la relajación y pueden formar parte de una rutina saludable antes de dormir. Su efecto es complementario y siempre debe acompañarse de una buena higiene del sueño.

Sí, siempre que sea breve. Una siesta de entre 20 y 30 minutos antes de las 16:00 horas puede ayudar a recuperar energía sin perjudicar el descanso nocturno.

Si las dificultades para dormir duran más de tres semanas, afectan al rendimiento diario o no mejoran después de introducir cambios en los hábitos, es recomendable consultar con un profesional sanitario.

Artículo revisado por
Sarah Peiró

Sarah Peiró

Licenciada en Biología por la Universidad de Valencia, es experta en suplementación con más de 12 años de trayectoria en el ámbito de la salud natural y la nutrición. A lo largo de su experiencia en Herbolario Navarro ha aprendido a comprender las particularidades de cada persona, convencida de que cada cuerpo es único y requiere un enfoque individualizado. Su objetivo es acercar el mundo de los suplementos de forma clara, sencilla y accesible, siempre desde una base científica sólida. Apasionada por la divulgación, su propósito es educar e inspirar a través de sus contenidos, ayudando a que cada persona pueda tomar decisiones informadas y conscientes.