Son las cuatro de la mañana, hace un calor insoportable y, por más vueltas que das en la cama, el sueño no llega. Si esta situación te resulta familiar… no eres la única persona a la que le ocurre. Durante los meses de verano es habitual que descansar bien se vuelva más complicado. El calor nocturno, los días más largos o los cambios en las rutinas pueden alterar el sueño y hacer que te despiertes varias veces o que tardes mucho más en conciliarlo.
La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, se trata de un problema puntual. Con algunos cambios en los hábitos diarios y, cuando sea necesario, el apoyo de determinados complementos alimenticios y plantas de uso tradicional, es posible recuperar poco a poco un descanso de calidad.