La dieta FODMAP ha supuesto una revolución para muchas personas que conviven con molestias digestivas a diario. Hinchazón, gases, dolor abdominal, diarrea o estreñimiento… son síntomas que pueden llegar a afectar mucho la calidad de vida. Y es aquí donde esta dieta se convierte en una herramienta muy útil.
Esta dieta fue desarrollada por un equipo de investigación de la Universidad de Monash, en Australia, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas que padecen SIBO (sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado) o síndrome del intestino irritable (SII).
¿En qué consiste exactamente? Su funcionamiento se basa en reducir temporalmente ciertos alimentos ricos en carbohidratos fermentables que pueden ser difíciles de digerir en algunas personas. A través de un proceso de tres fases (eliminación, reintroducción y personalización), esta dieta permite identificar los alimentos que realmente causan malestar y cuáles no para adaptar la alimentación de forma personalizada y duradera.
¿Qué son los FODMAP?
Los FODMAP son un grupo de azúcares y fibras que están presentes de forma natural en muchos alimentos, especialmente en frutas, verduras, lácteos y legumbres. En la mayoría de personas se digieren sin problemas, pero en muchas otras, estos componentes fermentan en el intestino, produciendo gases y atrayendo agua al intestino, lo que puede desencadenar en molestias digestivas como hinchazón, dolor, diarrea o cambios en el ritmo intestinal.
La palabra FODMAP viene del inglés y hace referencia a:
Fermentables
Oligosacáridos (como la fructosa y galactooligosacáridos)
Disacáridos (como la lactosa)
Monosacáridos (como la fructosa en exceso)
And
Polioles (como sorbitol, manitol…)