El colágeno es la proteína más abundante en el cuerpo humano que se encuentra en tejidos conectivos como la piel, los huesos, los músculos, las articulaciones y los vasos sanguíneos. Este funciona como un adhesivo natural que aporta firmeza y elasticidad a los tejidos. Sin colágeno, nuestra piel perdería firmeza, las articulaciones se debilitarían y los huesos se volverían más frágiles.
Por este motivo, a medida que envejecemos, la producción de colágeno disminuye, lo que puede provocar dolor articular. Existen muchas fórmulas que permiten retrasar la disminución del colágeno. ¡Te contamos más!
Los principales tipos de colágeno
Existen al menos 28 tipos de colágeno en el cuerpo humano, aunque los más conocidos y relevantes para la salud son los tipos I, II y III. A continuación, te explicamos qué son, dónde se encuentran y sus funciones clave:
Colágeno tipo I
Este es el más abundante en nuestro cuerpo humano y se encuentra presente en la piel, los tendones, los huesos y los ligamentos. Su función principal es mejorar la elasticidad de la piel y fortalecer los huesos, además de favorecer la cicatrización de heridas. Su síntesis se ve favorecida por la vitamina C y el consumo de proteínas ricas en aminoácidos esenciales.
Colágeno tipo II
Este tipo de colágeno se encuentra principalmente en el cartílago y es clave para el buen funcionamiento de las articulaciones, es decir de una buena movilidad, amortiguación de impactos y prevención de generación muscular. Proporciona elasticidad y resistencia, reduciendo la fricción entre los huesos y ayudando a prevenir el desgaste articular.
Colágeno tipo III
El tipo III se localiza en tejidos con propiedades elásticas, como los vasos sanguíneos y algunos órganos internos. También complementa al colágeno tipo I en los tejidos conectivos, que ayudan a la regeneración muscular y al soporte de estructuras internas.